miércoles, 22 de diciembre de 2010

No más






Sus lágrimas se despidieron de ella bajo un adiós forzado por la circunstancia, por el frío del invierno, por el calor del suelo de la habitación sobre el cual se recostaba para sentir la calidez del hogar, de su lugar. Tras el cristal de la ventana de su cuarto vuelve a ver como el cielo llora, como desahoga sus penas sobre el mundo que se encuentra bajo él. Pero esta vez no es igual que las anteriores, esta vez ella no llora junto al cielo, esta vez el cielo no se conmueve por su situación, porque parece ser que las lágrimas un día le dijeron adiós, le dieron la espalda y dejaron todo el recuerdo y la soledad bajo una capa que parece no encontrar ya.
El aire frío entra por su piel y una sensación de recuerdo le llena mientras que suspira para aliviar al presente del cual el pasado se intenta apoderar. Y en un susurro se dice que lo difícil ya termina, ya acaba, ya no hay lágrimas, no hay llantos, no hay más lluvia que se conmueva con sus sentimientos, porque aunque el sol aparece todos los días, tiene días en los que le dificultan el salir las nubes, las cuales entorpecen el camino de sus rayos.
La debilidad es cada vez más frecuente con el tiempo, pero solo a veces, cuando el sol se esconde y las nubes te intentan hacer derramar las lágrimas que terminarán ahogándose en un vaso.
La estupidez nos corona a todos con sus efectos de locura.

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